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Mostrando las entradas etiquetadas como sueño

Cuando pintan copas

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A veces, cuando pintan copas, duermo en el que fue mi hogar en la infancia, la adolescencia y la segunda adolescencia que llaman juventud. A veces, cierro los ojos y sueño que al despertar encontraré la sonrisa de mi padre y el clásico reproche de mi madre cuando  tras una larga noche retornaba después de amanecer. A veces, creo que al abrir los ojos el tiempo no ha pasado ni para mi, ni para nadie y me aferro a esa idea, a ese deseo hasta que me miro en el espejo. A veces, recupero esencias del pasado, durmientes en mi viejo dormitorio llenas de incontenible energía, adornadas de ingenuidad sexual y de amores inconfesables. A veces, no quiero soñar nada porque quizás no sirva de nada, pero otras necesito soñarlo todo, no vaya a ser que, si no te sueño, dejes de existir por no soñarte.

La tentación acorta las distancias

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Anoche soñé contigo Entre las sombras descubrí tu rostro Escuché tu la calidez de tu voz Mientras el silencio rodeaba mi alma Deseé estar a tu lado Sentir tus latidos por primera vez Vivir no sólo el sueño y la ilusión Nacidos de la distancia y la casualidad Quise ser piel, sudor, sensaciones, Libertad, besos, calor, emoción, pasión Anoche soñé contigo.

He perdido las palabras

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Distraído, con gesto impulsivo, busco un cigarrillo en el paquete de Marlboro. No hay más. me digo, murmurando un juramento entre dientes. Lo estrujo entre mis dedos. Observo el cenicero hago un cálculo más o menos aproximado sobre el tiempo que llevo sentado frente al teclado, intentando escribir algo. Mucho, me digo quizá demasiado para nada. Me levanto de la silla y noto todos los músculos entumecidos, como si acabase de despertar tras un profundo sueño. Abro el frigorífico. aún queda de ese vino blanco que tanto me gusta, y como marcan los cánones, escancio el dorado líquido en el vientre vacío de la copa. La acerco a los labios. Una agradable sensación afrutada y no exenta de cierta acidez me inunda el paladar antes de llegar hasta la reseca garganta después de un largo sorbo. Busco otro paquete de cigarrillos, y con un gesto mecánico lo libero de su precinto colocando uno de sus mortíferos proyectiles de nicotina en la comisura de los labios. Con un seco chasquido del mechero lo...

La línea imperceptible

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Existe una imperceptible línea delimitando la frontera entre el cielo y el mar, allá en el horizonte. Del mismo modo, hay un instante en que las emociones que te envuelven sufren una mutación espontánea. Algo, hasta entonces adormecido, despierta, se despereza y emerge con fuerza. No existe un único detonante que provoque este repentino despertar. Una melodía, un abrazo, una frase, un amanecer, una imagen, un paisaje, el sonido del mar, una mirada, el susurrar de las hojas, un verso, una sonrisa, la noche, un sueño. Enumerarlas todas es absolutamente imposible. Las posibilidades son infinitas porque cada persona las percibe de diferente modo y se pueden mezclar entre ellas. De alguno de estos destellos inesperados es posible que nazca una relación de amistad, de compromiso o de amor.

Precipicio

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Caigo.  Desciendo. Encuentro almas gemelas.   Almas jóvenes y viejas. Almas risueñas y tristes. Almas nerviosas y pacientes. Buscando un ser o un no ser. Un comienzo o un final. Cayendo me cruzo otros. Seres humanos. Deshumanizados unos. Otros compasivos. Padres de pasado indefinido.   Hijos de un futuro incierto. Avezados trapecistas.   Torpes funambulistas.   Todos en la cuerda floja. Artistas consagrados.   Comediantes fracasados.   Mediocres. Tipos duros. Pusilánimes irredentos. Locos de pena. Dementes de libro.   Seres apocados.   Penosos penitentes. Caen.   Caemos. Unos deprisa. Despacio otros. Sólo la negrura.   Muy lejos de la luz. No sé. No sabemos.   No queremos saber. Frustradas esperanzas. Angustias encubiertas. Heridas abiertas. Me precipito inexorablemente. Hacia la oscuridad.   Bordeando las profundidades. Rodeado de...

No lo sé...

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No sé porqué ese empeño casi enfermizo en perseguir amores imposibles. No sé porqué acudo fielmente a una cita solo concertada en mi imaginación. No sé porqué me gusta estar atrapado en tus redes aunque haya sido yo quien las haya tejido. No sé porqué el imán de tu sonrisa y de tu mirada me atraen sin pretenderlo tú. No sé cuando despertaré de este sueño, porque no sé si quiero despertar. No sé porqué interpreto señales que probablemente no existan. No sé si sabes que te espero, sinceramente, no lo sé...